Málaga AL MINUTO
Michel Camilo trae al Portón un trozo del Caribe
Por Álvaro López
El pianista dominicano Michel Camilo abrió anoche en el Auditorio Municipal Finca ‘El Portón’ de Alhaurín de la Torre (Málaga) el festival Portón del Jazz. Le acompañaban Michael Bowie al contrabajo y el legendario percusionista Giovanni Hidalgo.
Con esta actuación, que suponía la presentación en España de su nuevo trabajo titulado Mano a mano, Michel Camilo trajo a este precioso enclave un trozo del Caribe más auténtico. Hubo espacio para la bachata, el chachachá, el bolero, el merengue y, por supuesto, para el tumbao.
El concierto fue una auténtica pasada. Todo el mundo ovacionaba a los músicos, sobre todo a Michel Camilo y a Giovanni Hidalgo, ya que el contrabajo no sonaba a un volumen adecuado. De hecho, la única nota negativa que podríamos dar al concierto es la relacionada con el sonido, ya que el piano sonaba, en algunas ocasiones, un poco estridente (sobre todo, en los agudos) y el contrabajo tenía menos volumen del deseado.

De todas formas, esto no consiguió, ni de lejos, enturbiar el espectáculo que ofrecieron anoche estos músicos de primera categoría. Michel Camilo demostró, una vez más, sus habilidades técnicas y su amplio conocimiento de la armonía al poder improvisar con total facilidad sobre cualquier sonoridad y rearmonizar cualquier acorde. Eso acompañado de una percusión imparable e incansable que levantó al público en más de una ocasión.
Todos los temas que tocaron son de su primer trabajo que, como dije antes, se presentaban por primera vez en España y por tercera vez en todo el mundo, ya que antes de llegar al Portón lo habían presentado en la República Dominicana y en Estambul, según explicó Michel Camilo en el concierto.
El primer tema se titula Yes, y comentó que se llama de ese modo porque es una afirmación de sus propias raíces jazzísiticas y latinas. Le siguió una versión ‘blues tumbao’ del tema The Sidewinder de Lee Morgan. La integración del jazz y la música afrocubana estaba realizada a la perfección, esa es la principal baza del pianista dominicano.
Se respiraba un ambiente festivo entre el público, las ganas de bailar estaban a flor de piel y las ovaciones se repetían. Había un lleno absoluto en el auditorio, que se mostró totalmente receptivo a la música y jaleaba, en muchas ocasiones, a los músicos. Fue todo un espectáculo.
Siguiendo con el orden de los temas, tocaron una balada “llena de recuerdos” para Michel Camilo, titulada Then and now. Empezó con una introducción muy emotiva de Michael Bowie con el arco del contrabajo. Este tema tenía una sonoridad bastante oriental, también con notas frigias. El ambiente era mágico, porque a la música se sumaban las ranas croando que había en el estanque del parque y las luces que giraban hipnóticamente alrededor de los músicos.
Tras este precioso tema llegó el que da nombre al disco, Mano a mano, en el que Michel Camilo hizo el que fue, a mi juicio, el mejor solo de la noche. También el percusionista destacó, y sus manos ni se veían de lo rápido que estaba tocando. “¿Entienden ya el significado de mano a mano?”, preguntó al público Camilo.
Después de un bolero bachata y de un merengue llegó la esperada versión del tema Naima de John Coltrane. Los acordes largos y armónicos creaban un halo de misterio, que precedía a arpegios a velocidades disparatadas. A pesar de la dificultad de los ritmos nadie se iba del tempo.

A dos temas del final llegó un tema que recordaba bastante al famoso Caribe, también de Michel Camilo, y el último tema del programa oficial (según podríamos decir) fue bastante intenso a nivel rítmico, ya que los timbales no paraban de sonar, lo que creaba un bonito contraste con el ritmo lento de acordes que hacía Michel Camilo acompañado por Bowie. Cuando terminó, todo el mundo se puso en pie y pidió enérgicamente un bis, que llegó unos minutos después. Todo el público tocó las palmas y las ganas de bailar se podían notar en las personas que estaban alrededor. Era un ambiente festivo total, y el tumbao de Michel Camilo llenaba el aire de notas que nos llevaban a playas caribeñas. Además, la escenografía y la puesta en escena (el percusionista empezó a tocar de pie) fueron espectaculares.
Lo que resulta difícil de entender es cómo pude escuchar a una asistente decir: “esto parece música de Tom y Jerry, ha sonado mucho pumba pumba”. Incomprensible.
Gala - :)
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